Un hombre se presentó ante el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— y habló con él sobre un asunto que le concernía, luego le dijo: «Lo que Al-lah y tú quieran». El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— desaprobó esas palabras y le informó que unir la voluntad de una criatura con la de Al-lah mediante la conjunción «y» es un tipo de idolatría menor y no está permitido que el musulmán lo pronuncie. Luego le indicó que lo correcto era decir «lo que Al-lah solo quiera», destacando la voluntad de Al-lah y sin vincularla a la de nadie mediante ningún tipo de conjunción o nexo.