El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— nos informa que quien pueda controlar estas dos partes de su cuerpo entrará al paraíso. Primero, debe preservar su lengua de decir lo que enoja a Al-lah, el Altísimo. Segundo, debe preservar sus partes íntimas de incurrir en la inmoralidad, ya que estas dos partes del cuerpo intervienen en la mayoría de los pecados.