El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— clarificó que la amabilidad, la ternura y la suavidad en las palabras y en las acciones embellecen, mejoran y perfeccionan las cosas, de forma que facilitan a quien la emplea obtener lo que quiere. Por el contrario, la falta de amabilidad y gentileza deteriora los asuntos e impide a la persona obtener lo que quiere; y, si lo consigue, no es sino después de un gran esfuerzo.