Este hadiz es una gran advertencia a aquellos que ordenan hacer el bien, y luego ellos mismos lo incumplen; y prohíben el mal, y luego son ellos los primeros en obrar con el mal. Los ángeles traerán un hombre el Día de la Resurrección, y lo lanzarán a la fuerza en el Infierno, como si se lanzara una piedra en el mar; y como consecuencia de eso, saldrán sus intestinos del vientre, dando vuelta en el Infierno de la misma forma que da vueltas el burro a la piedra del molino. Entonces la gente del Infierno se acercará a él, y le preguntarán qué le pasa; qué acto te condujo hasta el Infierno, si tu ordenabas el bien, y prohibías el mal. Entonces él admitirá que ordenaba el bien, pero lo incumplía; y prohibía el mal, y lo incumplía también. Por tanto, el hadiz da cuenta de que las personas han de empezar con sí mismas en cuanto a ordenar el bien y a prohibir el mal, ya que la persona con más derechos después del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él es uno mismo.