El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— informa que el rezo del musulmán en congregación es veintitantas veces mejor que su rezo en casa o en el mercado o lugar de trabajo. A continuación, menciona el motivo, y este es que cuando un hombre hace la ablución con esmero y se dirige, luego, a la mezquita con la única intención de rezar, con cada paso que da se le eleva su posición en un grado y se le borra un pecado. Y una vez que entra en ella y se sienta para esperar el rezo, recibe la recompensa de la oración por todo el tiempo que se mantiene a la espera; y los ángeles piden por él mientras permanece sentado en el lugar donde rezó, diciendo: «¡Oh, Al-lah!, ten piedad de él; ¡oh, Al-lah! perdónalo; ¡oh, Al-lah!, acepta su arrepentimiento», siempre que no invalide la ablución o haga algo que perjudique a la gente o a los ángeles.