El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— solía buscar refugio en Al-lah de cuatro cosas después del último «tashahhud» y antes del saludo o «taslim» de la oración, y nos ordenó buscar refugio de ellas en Al-lah. La primera, del castigo de la tumba; la segunda, del tormento del fuego el Día de la Resurrección; la tercera, de las pruebas y tribulaciones de la vida, de sus tentaciones prohibidas, de las dudas que extravían, de la prueba de la muerte; es decir, de desviarse del islam o de la sunna cuando llega la muerte o de la prueba de las preguntas de los dos ángeles en la tumba. La cuarta, de la tentación del falso mesías, «Ad-Dayyal», quien surgirá al final de los tiempos y con quien Al-lah pondrá a prueba a Sus Siervos. Y se menciona específicamente por la magnitud de su tribulación y extravío.