Cuando ese compañero noble oyó al Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él, recitar ese versículo, que informa a cerca de los judíos y los cristianos quienes habían tomado a sus eruditos y devotos como legisladores en lugar de Al-láh, la cual legislan todo lo que contradice la legislacion de Al-láh. Al oír eso, el noble compañero comprendió que la adoración (al-‘ibada) no solo se circunscribe únicamente al sujud (postraciones) como él había creído. Y por consiguiente, el Mensajero, -que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él-, le explico, que es parte de las adoraciones ofrecidas a los monjes y rabinos obedecerlos en prohibir lo lícito, y permitir lo ilícito, en contradicción con la Legislacion de Al-láh, Glorificado sea, y la de Su Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él.