El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— nos informa que quien muere sin atribuirle a Al-lah copartícipe alguno (en Su señorío, Su derecho a ser adorado en exclusividad o en Sus nombres y atributos), su destino será el paraíso, aunque se lo castigue antes por algunos pecados que haya cometido. También nos informa que quien muere atribuyéndole a Al-lah copartícipes pasará la eternidad en el infierno.