El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- vistió a Abu Talib mientras este estaba en su lecho de muerte, y lo invitó a abrazar el Islam para que así sea el broche de su vida y obterner con ello la victoria y la felicidad. Le pidió pronunciar el testimonio de la Unicidad de Al-lah. Los idólatras que había con Abu Talib, sin embargo, le pidieron que siga creyendo en la religión de sus padres que la idolatría, puesto que sabían que significa el testimonio de la Unicidad de Al-lah, y que negaba la idolatría. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le volvió a pedir a su tío paterno que pronunciara la Unicidad de Al-lah, y los idólatras y asociadores también repitieron lo que habían dicho anteriormente, haciendo que se desvíe del camino de la verdad y que muera siendo un idólatra. Entonces el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- juró que pedirá perdón por su tío mientras no le sea prohibido. Entonces Al-lah reveló esta aleya que le prohíbe hacerlo y le aclaró que es Al-lah quien guía a quien quiere de sus siervos, porque sabe quién es válido y merecedor de ella y quién no: “No es propio del Profeta ni de los creyentes pedir perdón por los idólatras, aunque sean parientes próximos” [Corán, 9:113]. Al-lah reveló también sobre Abu Talib: “Ciertamente tú no guías a quien amas, sino que es Al-lah Quien guía a quien Él quiere...” [Corán, 28:56].