El buen ejemplo de Úmar, Al-lah esté complacido con él, le llevaba a consultar con los sabios aquellos aspectos que le podrían suscitar dudas. Y solía introducir en el consejo de sabios de Badr y los compañeros del Mensajero de mayor edad a AbdAl-lahIbn Abbás, Al-lah esté complacido con ambos, que era muy joven con respecto a ellos. Ellos se enojaron, puesto que cómo se le ocurría sentar con ellos a Ibn Abbás y no permitirles la entrada a sus hijos de la misma edad. Así que Umarles quiso demostrar la gran inteligencia y brillantez de AbdAl-lahIbn Abbás, Al-lah esté complacido con ambos. Así que los reunió, lo invitó a él y les expuso la Sura de la Victoria: “Cuando venga la victoria de Al-lah y la conquista. Y veas a la gente entrar en tropel en el Din de Al-lah, glorifica y alaba a tu Señor. Y pídele el perdón, ya que Él te lo aceptará” [Corán, 110]. Cuando les preguntó qué tienen que decir al respecto, estos se dividieron en dos grupos. Unos permanecieron en silencio, y otros dijeron: “Se nos ha ordenado dar alabanzas a Al-lah y pedirle el perdón cuando nos llega su ayuda y nos da la victoria”. No obstante, lo que Umar quería saber realmente era cuál es el secreto de esta sura. No quería saber su significado estructural, palabra por palabra y término por término. Así que le preguntó a Ibn Abbás, Al-lah esté complacido con ambos. Éste dijo: “Es el plazo de vida del Mensajero de Al-lah, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Al-lah se lo notificó al decir: “Cuando venga la victoria de Al-lah y la conquista...”, esto es, la conquista de Meca. Y esa es la señal de su plazo. Así que “da pues gloria y alabanzas a tu Señor y pídele el perdón que Él lo aceptará” [Corán, 110:3]. Y Umardijo: “Lo único que se sobre esa aleya es lo que acabas de decir”. Con ello se demostró la gran capacidad que poseía Ibn Abbás, Al-lah esté complacido con ambos.