El Profeta –que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él– informa que la fe se desgasta y se debilita en el corazón del musulmán como la ropa nueva se gasta con el uso prolongado. Esto es debido al letargo en la adoración o la comisión de pecados y la inmersión en los placeres. Entonces, el Profeta –que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él– nos instruyó para suplicar a Al-láh Todopoderoso que renueve nuestra fe cumpliendo con nuestras obligaciones y recordándolo frecuentemente y pidiéndole perdón.