El Profeta –que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él– demostró la condición del hipócrita y lo comparó con una oveja vacilante que no sabe a cuál de los dos rebaños debe seguir. Va a un rebaño una vez y al otro rebaño otra vez. Los hipócritas se confunden entre la fe y la incredulidad. No están con los creyentes completamente, ni tampoco están con los incrédulos completamente. Más bien, están exteriormente con los creyentes e interiormente en duda y vacilación. Se inclinan a veces hacia los creyentes y otras veces hacia los incrédulos.