El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se hallaba con unos cuantos de sus sahaba y les pidió tres veces que le juraran fidelidad y se comprometieran a ciertas cosas: Primero, adorar a Al-lah sin asociarle nada cumpliendo Sus mandatos y absteniéndose de Sus prohibiciones. Segundo, a realizar los cinco rezos obligatorios diarios. Tercero, a obedecer a las autoridades de los musulmanes según lo permitido. Cuarto, a confiar todas las necesidades a Al-lah y no pedir nada a la gente; y el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— dijo esto en voz baja. Y los sahaba —que Al-lah esté complacido con ellos— pusieron en práctica lo que prometieron, tanto es así que el narrador del hadiz dijo: «Desde entonces he visto a algunos de los que estaban presentes caérseles la fusta y no pedir a nadie que se la recogiera», sino que bajaban ellos mismos a cogerla.