Mu'awiya ibn Abu Sufian —que Al-lah esté complacido con ambos— se dirigió hacia un grupo de hombres sentados en círculo en la mezquita y les preguntó qué los había reunido, y respondieron que mencionar a Al-lah. Entonces les hizo jurar que ese era el único motivo para su reunión, y ellos se lo juraron. Ante su respuesta, les dijo que no los había hecho jurar porque dudara de su sinceridad. Después, mencionó su estatus con respecto al Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— destacando que nadie tenía una posición tan cercana como la suya debido a que su hermana, Um Habiba, era esposa del Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él—, y porque también era uno de los escribas de la revelación. Mas, a pesar de esa cercanía, había transmitido pocos hadices. Les contó que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— salió un día de su casa y los encontró sentados en la mezquita recordando a Al-lah y alabándolo por haberlos guiado al islam y por las bendiciones que les había otorgado. Entonces, les preguntó lo que él les había preguntado y los hizo jurar, de manera similar a como lo había hecho él con sus compañeros. Luego, el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— les explicó la razón de su pregunta y el juramento, y les dijo que el ángel Gabriel (Yibril) —la paz sea con él— le había informado que Al-lah Todopoderoso se vanagloriaba y enorgullecía de ellos ante los ángeles mostrándoles los méritos de los compañeros y sus buenas acciones, y los elogiaba.