El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— nos informa que Al-lah —bendito y exaltado sea— dijo que no necesita de la adoración de los politeístas, pues Él no necesita nada. Y cuando el ser humano realiza un acto de adoración y lo dedica a Al-lah y a otros junto con Él, Al-lah lo rechaza y no lo acepta, y se lo devuelve a quien lo realizó. Por eso es necesario ser sincero y dedicar los actos de adoración solo a Al-lah, pues Él solo acepta lo que se Le dedica en exclusividad buscando Su complacencia.