El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— explica la prohibición de insultar a los muertos y de hablar mal de ellos, ya que es una falta de buenos modales y ellos ya han alcanzado las consecuencias de sus buenas o malas acciones. Asimismo, los insultos no les llegan, pues estos perjudican solo a los vivos.