El Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, hizo un reparto de lo que le había llegado de riqueza entre unas personas, y dejó otras. Entonces ‘Umar, que Al-lah esté complacido de él, le dijo que a los que no les dio tienen más derechos que aquellos que sí recibieron ese reparto. Entonces, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, dijo que le habían insistido tanto en pedir, por debilidad de su fe, que les tuvo que dar, aunque no les corresponda, por temor a que le acusen de ser tacaño cuando no lo es, ya que su carácter no incluia la avaricia entre sus modales.