El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— informa que Al-lah el Altísimo dice en un hadiz «qudsi» que ha divido la sura "al fatiha" en dos mitades entre Su siervo y Él durante la oración. La primera midad son alabanzas, elogios y glorificaciones a Al-lah que Él retribuirá con la mejor recompensa. Y la segunda mitad son ruegos y súplicas a los que responde concediendo lo que se pide. Cuando el orante dice {«Al hamdu lil-lahi rabbi-l ‘alamin» (alabado sea Al-lah, Señor del universo)}, Al-lah contesta: «Mi siervo Me ha alabado»; cuando dice {«Ar-rahmani-r-rahim» (el Clemente, el Misericordioso)}, Al-lah responde: «Mi siervo Me ha elogiado reconociendo las bendiciones que he concedido a Mi creación»; cuando dice: {«Maliki yaumi-d-din» (Soberano absoluto del Día del Juicio)}, Al-lah responde: «Mi siervo Me ha glorificado, lo cual es un gran honor». Cuando dice: {«Iyaka na’budu wa iyaka nasta‘in» (a Ti solo adoramos y a Ti solo imploramos ayuda)}, responde: «Esto es entre Mi siervo y Yo». La primera mitad de esta aleya es para Al-lah y incluye hasta «iyaka na'budu» (a Ti solo adoramos), y es el reconocimiento de la divinidad de Al-lah y la respuesta a esta con la adoración. Y con ello finaliza la parte (de la sura) que le corresponde a Al-lah. La segunda mitad de la aleya «iyaka nasta‘in» (a Ti solo imploramos ayuda) es para el siervo, y consiste en la petición de la ayuda de Al-lah y en la promesa de su respuesta. Así pues, cuando el orante dice {«Ihdinas- sirata-l mustaqim, sirata-l-ladhina an'amta 'alaihim ghairi-l maghdubi 'alaihim wa la-d-dal-lin» (guíanos por el camino recto, el camino de quienes has agraciado, no el de quienes han incurrido en Tu ira ni el de quienes se han extraviado)}, Al-lah contesta: «Esto es un ruego y una súplica de Mi siervo y tiene lo que pidió; he respondido a su súplica».