El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, narró a sus compañeros un hecho que nunca antes habían oído. En resumen, les dijo: “Se me ha mostrado el Jardín y el Fuego. Y no he visto hoy nada mejor que el Jardín y nada peor que el Fuego. Pues, si supieran lo que yo sé sobre la dureza del Día del Juicio, y las bondades del Paraíso, se reirían un poco y llorarían mucho”. No hubo otro día más duro que ése un para los compañeros del Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz. Se cubrieron los rostros y rompieron a llorar”.