El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, se sentó con sus compañeros en una jaima pequeña; eran aproximadamente unos cuarenta hombres. Y le preguntó: “¿Estaríais satisfechos si fuerais vosotros un cuarto de la gente del Jardín?” Dijimos: “Sí”. Dijo: “¿Estaríais satisfechos con ser un tercio de la gente del Jardín?” Dijimos: “Sí” Dijo: “Por Aquel que tiene el alma de Muhammad de su mano, yo deseo que seáis la mitad de la gente del Jardín, y que la otra mitad sean gente de otras naciones, ya que en el Jardín no entra más que el alma creyente, no ingresará en él el asociador e incrédulo. Y vosotros comparados con los asociadores de las otras naciones sois muy reducidos, como el pelo de otro color en la piel del toro tan cubierta de pelos”.