El noble Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— nos indica un principio esencial de la medicina: la prevención, por la cual la persona protege su salud. Esta consiste en comer con moderación, tomando solo lo necesario para calmar el hambre y darle al cuerpo la fuerza suficiente para cumplir sus tareas. Y nos advierte que lo peor que puede llenar el hombre es el estómago, pues el exceso de comida provoca muchas enfermedades graves que pueden aparecer en un momento dado, presente o futuro, de forma oculta o manifiesta. Después, el Mensajero —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— explica que, si alguien no puede evitar comer hasta saciarse, la comida debe ocupar solo un tercio (del estómago); la bebida, otro tercio, y el restante debe ser para el aire. De esta forma evitará la pesadez, el daño y la pereza que le impedirían cumplir con sus obligaciones religiosas y mundanas que Al-lah le ha impuesto.