El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— informa que a quien Al-lah quiere el bien, le concede un buen entendimiento de la religión, y que él —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— distribuye lo que Al-lah el Altísimo le otorga, ya sea provisión, conocimiento, etc. Y puesto que el verdadero Dador es Al-lah, los demás no son sino medios que no pueden beneficiar a menos que Al-lah lo permita. Y que en verdad, esta nación permanecerá fiel a las enseñanzas de Al-lah, y no será perjudicada por nadie que discrepe con ella hasta que se establezca el Día del Juicio.