El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— aclara que la fuerza verdadera no reside en la fortaleza del cuerpo o en derribar a otros más fuertes, sino que el fuerte es quien lucha consigo mismo y se domina cuando su ira se intensifica. Esto es indicador de un poder que le permite controlarse y vencer al Demonio.