El Profeta —la paz y bendiciones de Al-lah sean con él— nos aclara que el infierno está rodeado de cosas placenteras para la persona, como cometer pecados y descuidar las obligaciones. Quien siga lo que le dicta su interior al respecto merecerá el castigo del infierno. También nos explica que el paraíso está rodeado por todos lados de cosas que incomodan a la persona, como la perseverancia en cumplir los mandamientos y evitar las prohibiciones. Si alguien combate su propio interior y lo somete, merece entrar al paraíso.