El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— prohíbe que el esposo desprecie a su esposa y que ello lo lleve a ser injusto con ella, abandonarla o alejarse de ella, pues la inclinación natural del ser humano es la imperfección. Si él detesta alguna de sus cualidades, encontrará en ella otras que le resulten agradables; por lo que debe complacerse con aquello que aprueba de ella y ser paciente con lo que no es de su agrado. Esta actitud le ayudará a ser paciente y no odiarla hasta el punto de querer la separación.