El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— aclara que este mundo es dulce al paladar y bello a la vista, y el hombre puede dejarse seducir por él y sumirse en él hasta convertirlo en su mayor preocupación. Y Al-lah —glorificado y exaltado sea— hizo que nos sucediéramos en él para comprobar cómo actuábamos; si de forma obediente o desobediente. A continuación, advierte contra dejarse seducir por los placeres y la belleza de este mundo hasta el punto de abandonar lo que Al-lah ordena y caer en lo que prohíbe. Y uno de los aspectos con los que el hombre debe tener más cuidado es con las mujeres, ya que estas fueron la primera tentación en la que cayeron los hijos de Israel.