El profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— muestra que todo tiene una medida bien determinada y según un decreto prescrito; incluso la incapacidad, que es no hacer lo que se debe hacer, en asuntos de este mundo y del Más Allá, y postergarlo y retrasarlo más allá de su debido tiempo. E incluso la capacidad, que es vigor y pericia en asuntos de la vida mundana y del Más Allá; y que Al-láh Todopoderoso predestinó la capacidad y la incapacidad y que todo lo que sucede en el universo ya había sido conocido por Al-láh y otorgado por Su Voluntad.