El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— prohibió que se dejara de realizar el "salat" en las casas para que no fueran como los cementerios, donde no se debe rezar. También prohibió visitar con frecuencia su tumba y las reuniones alrededor de la misma de forma regular; porque eso era un medio para caer en el politeísmo. El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— ordenó también que se rogara por él, pidiendo la paz y bendiciones de Al-lah para él desde cualquier punto de la tierra, porque estas le llegan por igual, tanto si uno está cerca o lejos, sin la necesidad de visitar su tumba con frecuencia.