El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, ha impuesto el azaque del fin del Ramadán a todos los musulmanes que posean algo más que lo que necesitan para subsistir ese día. Este azaque debe ser de un saá y se debe dar por las personas mayores y menores, varones y mujeres, libres y esclavos. Deben sacar un saá de dátiles o de cebada. Esto se convierte en prueba de generosidad y solidaridad obligatoria para los musulmanes ricos. En este sentido, el azaque se ha impuesto al cabeza de familia y lo debe pagar por todos aquellos miembros de la familia que estén bajo su tutela, ya sean mujeres, niños o esclavos.