El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo en el día de la batalla de Jaibar: “Daré esta bandera al hombre que ame a Al-lah y a Su Mensajero, y Al-lah le dará la victoria por él. Dijo Úmar, Al-lah esté complacido con él: ‘No he deseado tanto el emirato como ese día, anhelando la suplica del profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Llamó el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, a Ali Ibn Abu Talib, Al-lah esté complacido con él, y se la dio diciéndole: ‘Camina y no te des la vuelta hasta que Al-lah no te dé la victoria. ’ Caminó Ali y un poco después se detuvo sin darse la vuelta y gritó: ‘¡Oh Mensajero de Al-lah! ¿Para qué combato a la gente?’ Dijo: ‘Combátelos hasta que atestigüen que no más dios que Al-lah y que Muhammad es su Mensajero. Y si lo hacen así, estarán a salvo de ti en cuanto a su sangre y su riqueza, excepto que no cumplan con su obligación, así que se debe tomar el derecho del alma, el zakat, etc. Y en todo lo que hay entre las personas y Al-lah, serán salvadas del castigo en la Otra Vida si han creído sinceramente, sino serán hipocritas y en el Día del Juicio se contarán de la gente del Fuego.