El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— pasó por delante de dos tumbas y dijo: Los ocupantes de ambas tumbas están siendo castigados, y no por algo que ustedes consideren grave, pero que sí lo es ante Al-lah. Uno de ellos no se preocupaba por proteger el cuerpo y su vestimenta de la orina cuando orinaba, y el otro difundía los chismes entre la gente y lo que unos decían de otros buscando causar daño y sembrar discordia entre las personas.