Ibn Abbás —que Al-láh esté complacido con él— señala que las suras del Corán solían ser reveladas al Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él— y él no sabía aún dónde debían terminar y separarse, hasta que "en el nombre de Al-láh, el Compasivo, el Misericordioso" le fuera revelado; entonces, supo que la Sura anterior había llegado a su fin y que este era el comienzo de una nueva sura.