Aisha, Al-lah esté complacido con ella, dice en este hadiz que cuando Al-lah Todopoderoso hizo descender sobre su Mensajero, Él le bendiga y le dé paz, la sura de la victoria [Corán, 110] y después de que nuestro Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, haya visto esa señal de victoria por medio de la conquista de Meca, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, comenzó a acatar la orden de Al-lah Todopoderoso como está mencionando en el capítulo de la victoria ( Así pues, glorifica a tu Señor y pídale el perdón), así que el profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decía con mucha frecuencia: ‘Subhanaka rabbana wa bihamdika, Al-lahumma agfirli’ (Gloria a Ti, nuestro Señor, para Ti es la Alabanza ¡Oh Al-lah, perdóname!). En estas palabras reúne el ensalzamiento de Al-lah Todopoderoso por encima de todo defecto, al tiempo que cita sus alabanzas y cierra con la petición de perdón. En todas sus oraciones, bien las obligatorias bien las optativas, solía repetir estas palabras, en su genuflexión y postración. Además, esta sura era una señal de la cercanía del fallecimiento del su Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz.