El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— decía cuando se enderezaba de la inclinación durante el rezo: «Sami'a-l-lahu liman hamida»; es decir, Al-lah responde a quien Lo alaba, acepta sus alabanzas y lo recompensa. Después, alababa a Al-lah diciendo: «Al-lahuma rabbana laka-l hamd, mil'a-s-samawati wa mil'a-l-ard, wa mil'a ma shi'ta min shai'in ba'd»: Señor, Tuya es la alabanza, y esta llena cuanto hay en los cielos, en la tierra y entre ellos, y llena todo lo que Al-lah desea.