El ser humano durante la vida terrenal está expuesto a vivir momentos fáciles y otros difíciles. Y cuando le alcanza una desgracia, ya sea en su salud, hijos o riqueza, y sea paciente el tiempo que dura la desgracia, eso lo expiará de sus faltas y pecados. Y por el contrario, si se enfurece por dicha desgracia, Al-lah se enfurecerá con él.