El Profeta —que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él — informa que quien imite a unas gentes incrédulas, inmorales o virtuosas haciendo algo que sea característico de sus creencias, actos de adoración o costumbres, será de ellos. Esto es así porque imitarlos en lo exterior lleva a imitarlos en lo interior, y porque imitar a una gente es el resultado de admirarla, y ello puede conducir a amarla, exaltarla y confiar en ella; y puede llevar a imitarla incluso en sus actos de adoración —ِque Al-lah nos proteja—.