En este hadiz el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- nos enseña que es de su buena conducta que un musulmán debe seguir, cuando se le da a elegir entre dos posibilidades, optar por la más sencilla desde el punto de vista de la fe (Din) y la vida mundanal (Dunia), siempre que ello no sea un pecado. También dice que el Mensajero de Al-lah nunca se vengó de nadie que le haya causado algún daño, a condición de que no ultraje el honor de Al-lah.