Un beduino se levantó y se puso a orinar en la mezquita del Profeta,que la misericordia y la protección de Al-lah sean con él.La gente lo alcanzó con sus lenguas no con sus manos,es decir,se pusieron a gritarle.Entonces,el Profeta,que la misericordia y la protección de Al-lah sean con él,les dijo:"Dejadle".Y cuando terminó de orinar les ordenó que vertieran un cubo de agua sobre el lugar donde había orinado.Y les explicó que ellos llamaban a la gente con la facilidad no con aquéllo que les hacía huir y les hacía alejarse de la guía.