Entre las características de los beduinos se encuentra la terquedad y la ignorancia por estar alejados de las enseñanzas reveladas por Al-lah a Su Mensajero, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él. Mientras se encontraba el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, con sus compañeros en la mezquita del Profeta, vino un beduino y se puso a orinar en un área interna de la mezquita, creyendo que era un espacio sin uso, por lo que los compañeros del Mensajero se enojaron, pues la mezquita es un lugar honrado, y lo recriminaron. No obstante, el de los mejores modales (el Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él), aquel que fue enviado para albriciar y facilitar las cosas, impidió que lo recriminen porque conoce el carácter de los beduinos y además debía evitar ensuciar más áreas de la mezquita, su cuerpo o su vestimenta, y para no causarle algún daño al beduino, al no dejarlo terminar de orinar. Asimismo, para que acepte el consejo y la enseñanza que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, se disponía a darle. Finalmente ordenó a sus compañeros limpiar el lugar donde orinó echando agua sobre la orina.