El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— prohibió a los hombres vestir cualquier tipo de seda, y prohibió, tanto a los hombres como a las mujeres, comer y beber en recipientes de oro y plata. E informó que esos materiales serán, exclusivamente, para los creyentes en la otra vida por abstenerse de ellos en esta, en obediencia a Al-lah; mientras que los incrédulos no los obtendrán en la otra vida, ya que se apresuraron a disfrutar de ellos en esta al tomarlos desobedeciendo a Al-lah.