El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, prohibió golpear a las esposas, pero vino Úmar, Al-lah esté complacido con él, y le dijo: “Las mujeres se han envalentonado contra sus esposos”. Entonces, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, permitió que se les pegara de forma leve si hay un motivo razonable para ello, como por ejemplo cuando los mujeres desobedecen a sus maridos. Al día siguiente, muchas mujeres acudieron a las casas de las esposas del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, a quejarse de que sus maridos les estaban golpeando de forma severa. Parte del mal uso que algunos habían hecho de ese permiso, que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijera: “Los hombres que golpean severamente a sus mujeres no son los mejores de entre ustedes”. Entre otros motivos está el hecho de que Al-lah hizo que la violencia contra la mujer sea la última opción para tratar los casos de rebeldía de la mujer contra su marido. El Todopoderoso dijo: “Pero a aquellas cuya animadversión temáis, amonestadlas; luego dejadlas solas en el lecho; luego pegadles” [Corán, 4:34]. Estos tres elementos no se citan como un conjunto sino como pasos a seguir ordenadamente. Se debe empezar por el consejo y la exhortación. Si esto surte efecto, Alabado sea Al-lah, pero si no, se les debe abandonar en los lechos conyugales. Si esto no surte efecto, el esposo debe golpearla de forma educativa e instructiva, nunca como venganza.