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La Explicación

El sabio Legislador ha ordenado que el entierro del difunto se haga a la mayor brevedad, sin embargo cabe otra lectura: que se deben aligerara los actos del funeral en sí, esto son: preparar el cuerpo para su entierro, lavarlo, rezar por él, llevarlo a cuestas y darle sepultura en la tierra. Si el difunto era un piadoso le garantizan acercarlo al bien y la salvación, por lo que no se le debe retrazar alcanzar estas virtudes. El difunto seguirá diciendo: “aligerad mi entierro, apresuraos en él” hasta que se le entierre. Si el funeral no se completa de este modo, seguirá siendo un mal entre ustedes, así que debéis liberaros de él, para así sosegar vuestras almas al no tenerlo ya delante de ustedes, reduciendo así el dolor que supone su muerte al darle sepultura.