El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— instruye a su nación sobre la súplica que se dice al entrar en la mezquita: «¡Oh, Al-lah!, ábreme las puertas de Tu misericordia», que consiste en pedir a Al-lah que disponga para él los medios para obtener Su misericordia. Y al salir, debe decir la súplica: «¡Oh, Al-lah!, Te pido de Tu favor», con la que pide a Al-lah parte de Su gracia y Su bondad concediéndole más sustento lícito.