El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— deja clara una advertencia severa contra aquel que mate a un «mu'ahad», el incrédulo que entra en territorio musulmán con un pacto de seguridad. Esta consiste en que no percibirá la fragancia del paraíso, aunque esta se extiende hasta una distancia de cuarenta años de viaje.