El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— informó que Al-lah —alabado y ensalzado sea— desciende cada noche hasta el cielo de este mundo en el último tercio de la noche e invita a Sus siervos a suplicarle porque responde a quien Le implora; los anima a que Le pidan lo que quieren porque Él concede a quien Le pide lo que desea; y les insta a que rueguen el perdón por sus pecados porque Él perdona a Sus siervos creyentes.