Zir Ibn Hubaish vino a ver a Safuan Ibn Assál -Al-lah esté complacido con él- para preguntarle acerca de pasar la mano húmeda por los calcetines de cuero (juff) en la ablución y Safuan le preguntó por le motivo que le había hecho venir hasta él. Zir le contesté: “Busco el conocimiento”. Y Safuan le dijo que los ángeles descienden sus alas sobre quien busca el conocimiento, en señal de complacencia y aprobación por quien busca el conocimiento. Zir dijo: “Tengo una duda sobre si está permitido pasar la mano húmeda por los calcetines de cuero (juff) después de hacer las necesidades (evacuar y orina) si se está haciendo la ablución”. Safuan Ibn Assál -Al-lah esté complacido con él- le aclaró que está permitido puesto que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le ordenó a sus compañeros que, mientras estaban de viaje, no se quitaran los calcetines de cuero durante tres días y tres noches para hacer la ablución, excepto a la hora de purificarse con el gusul de la eyaculación (por la yanaba), pero no debían quitarlos después de las necesidades, así como después de haber dormido. En estos últimos casos, se les está permitido pasar la mano húmeda por el calcetín. Después, Zir le preguntó a Safuan Ibn Assál -Al-lah esté complacido con él-: “¿Le oíste mencionar algo sobre el afecto?” Le dijo que sí y le contó la historia del campesino que hablaba en voz muy alta y vino a llamar al Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- en voz alta. Se le dijo: “¿Cómo te atreves a llamarlo con esa voz alta?”, y Al-lah, Majestuoso y Excelso, dice: “¡Oh ustedes han creído! No alcen su voz por encima de la voz del Profeta, ni le hablen en voz alta, como hacen entre ustedes, no sea que se malogren sus buenas obras sin que ustedes den cuenta” [Corán, 49:2]. Sin embargo, los campesinos de aquel entonces no poseían por lo general buenos modales, puesto que estaban lejos de la ciudad y lejos del conocimiento. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le contestó con el mismo tono de voz, puesto que el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- era la persona que poseía la mejor guía: a cada uno lo trataba según podía entender su intelecto. Así pues, le habló al campesino del mismo modo que este le había hablado. Entonces, el campesino le dijo: “El hombre de un pueblo quiere a la gente de otro pueblo, pero sus acciones no son iguales que la de ellos, D¿estaá con ellos?”. El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- dijo entonces: “El hombre estará en el Día del Juicio con quien más quiere”. Después dijo: el Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- siguió hablándonos de una puerta de poniente y de su anchura, dijo que un jinete tardaría en recorrerla cuarenta o setenta años en dirección a poniente. Lo creó Al-lah el día que creó los cielos y la tierra abierto para aceptar el arrepentimiento (tawba) y no se cerrará hasta que no salga el sol por el poniente.