El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se hallaba en uno de sus viajes y se dispuso a hacer la ablución. Cuando tenía que lavarse los pies, Al Mughira Ibn Shu'ba —que Al-lah esté complacido con él— extendió los brazos para quitarle los calcetines de cuero que llevaba como calzado; pero el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— le dijo que no se los quitara, pues se los había puesto en estado de pureza ritual. Entonces el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— pasó la mano húmeda por ellos en vez de lavarse los pies.