Vinieron ante el mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- unos cautivos y entre ellos había una mujer corriendo buscando a su hijo, cuando lo encontró lo abrazo contra su vientre como una muestra de misericordia, después lo amamantó, el profeta -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- le enseñó a sus compañeros que la misericordia de Al-lah es mayor que la misericordia de esa madre.