El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— pone el ejemplo de dos tipos de personas: El primero es el del buen compañero que te guía hacia Al-lah y lo que Le complace y te ayuda a obedecerlo. Lo compara con el vendedor de almizcle, quien: bien te da de su perfume, bien se lo compras, o bien puedes percibir su buena fragancia. El segundo es el del mal compañero, quien te aleja del camino de Al-lah y te ayuda a desobedecerlo. De él se aprecian malas acciones, y tú eres criticado por estar en su compañía. Este es comparado con el herrero que sopla en el fuego; o te quema la ropa con las chispas que saltan o te llega un mal olor por estar cerca de él.