El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— informó que a quien diga cien veces en un día «Subhán Al-lahi wa bihámdih» (Glorificado sea Al-lah con Su alabanza) se le perdonarán sus pecados y serán borrados, aunque sean como la espuma del mar que surge al agitarse y con las olas.